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19/08/2013 Última Hora Jesús García Marín

El Mediterráneo de Rosselló-Pòrcel

Recientemente se han publicado dos libros sobre Rosselló-Pòrcel (1913-1933). Uno es el de Alzamora que recrea la relación entre el escritor mallorquín y Espriu durante aquel crucero que hicieron ambos, más un nutrido grupo de intelectuales españoles (diluidos en el libro de Alzamora), por el Mediterráneo en 1933. En el otro libro, magníficamente editado por Documental Balear y al exquisito cuidado de Antoni Nadal, se recogen artículos de Rosselló sobre la prensa histórica, “El periodismo en Mallorca (1779-1873)”. A lo anterior hay que añadir el discurso de mi buen amigo Antoni Serra  recordando al escritor mallorquín y las ediciones de la obra rosselloniana del Institut d´Estudis Baleàrics dirigido por Antoni Vera. Todas las mencionadas son aportaciones interesantes que apuntan a terminar con ese silencio que en los últimos años ha envuelto a nuestro poeta y sobre todo que servirán para colocarlo literariamente donde se merece; también demuestran la mala suerte que tuvo Rosselló-Pòrcel al morir tan joven, con una vida por delante, una vida a lo largo de la cual es previsible que su aportación intelectual, notable cuando murió a  los 24 años, habría sido de una envergadura que no podemos siquiera calcular. Por ejemplo, recuerda Roberto Mosquera, que Rosselló fue el primero en escribir un texto sustancioso sobre Jorge Guillén, era amigo de Dámaso Alonso, de Bergamín, llegó a entrevistar a Juan Ramón Jiménez.
Rosselló fue alumno de Gabriel Alomar, era un tipo jovial con quien todo el mundo se lo pasaba bien como comprobaron sus compañeros del Ciudad de Cádiz, el crucero que, con muchos futuros eruditos, entre ellos Julián Marías, surcó el Mediterráneo en el año 33. Durante aquel periplo recalaron en Túnez (una de las lecturas preferidas de Rosselló era, precisamente, Turmeda), Malta, Turquía, Grecia; en Alejandría, donde entonces vivía un poeta llamado Kavafis, que había trabajado primero como periodista y luego en el Ministerio Egipcio de Obras Públicas. Kavafis (1891) publicó sus poemas pero sin éxito. El momento estelar de aquel crucero fue a la llegada del barco a Salónica: una muchedumbre fue a recibir a los españoles gritándoles en sefardí; eran nada menos que los descendientes de los judíos españoles expulsados en la Edad Media. Lo que no sabía Rosselló es que muchos de aquellos que le daban la bienvenida en español eran compatriotas suyos, o sea de origen mallorquín porque fueron muchos los judíos mallorquines y descendientes que encontraron en Salónica una nueva patria (hasta que llegaron los nazis); de hecho fundaron el Santo Cahal Mayor o sinagoga de los Mallorquines. Éste es un buen año para recordar a Rosselló-Pòrcel y también para no volver a olvidarlo.

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