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09/05/2013 Diario de Ibiza CRISTINA MARTÍN

La memòria recobrada de Xicu Lluy

La presentación del libro póstumo del periodista e investigador se convierte en un emotivo homenaje.


­Xicu Lluy estaba allí. En alguna parte del auditorio del Club Diario, contemplando complacido la presentación de su libro póstumo, ´Els nostres deportats: els republicans de les Balears als camps nazis´, la investigación a la que dedicó más de 20 años de su vida y que dejó inacabada por culpa de una enfermedad implacable. El director de Diario de Ibiza, Joan Serra, contó una anécdota que define muy bien cómo era aquel hombre «sencillo y apasionado, leal y entrañable, que gastaba una ironía finísima y un gran sentido del humor»: un día, en la redacción del periódico (en el que el periodista colaboraba), Lluy, que ya acusaba los estragos del cáncer, le espetó: «Oye, ¿me dejas escribir por adelantado mi necrológica? Cobrando, naturalmente». Serra recuerda que se le hizo «un nudo en el estómago» pero que le siguió la broma: «De ninguna manera, le dije, una necrológica hablando de ti mismo sería muy poco objetiva. Y cerró la conversación como lo solía hacer, con unas risas y una expresión muy suya: ´me lo temía´». Xicu Lluy era así: no desaprovechaba ni una ocasión para reírse de lo que fuera. Y así transcurrió el homenaje hecho en Diario de Ibiza, que siempre fue su casa: entre el humor (a veces negro, el que más le gustaba) de las anécdotas y la emoción del recuerdo del compañero desaparecido de forma tan prematura. La presentación del libro que reúne las 71 historias de baleares que acabaron en los campos nazis, el pasado martes, fue sobre todo un homenaje a aquel periodista e investigador excepcional que falleció el año pasado. El redactor de Diario de Ibiza y también investigador José Miguel L. Romero se remontó a La Prensa de Ibiza, hace 22 años, donde coincidió con Lluy: «Un tipo al que profesionalmente todos admirábamos por tres cosas: su cultura y capacidad intelectual, su rigor y, sobre todo, porque era un machaca». Recordó como ejemplo ilustrativo aquel día que ejercía de jefe y que decidió escribir él solo todo el periódico. Y lo hizo. Una semblanza llena de emoción Romero dibujó una semblanza llena de emoción que dejó sin aliento a los asistentes: evocó aquel gesto romántico de tirarlo todo por la borda (renunció a un trabajo fijo) para dedicarse en cuerpo y alma a su verdadera pasión, que dio sentido a su vida: seguir el rastro de los pitiusos que acabaron en los campos de concentración nazis y recuperar su voz, un testimonio que sin él se habría perdido irremisiblemente. Pero a la vez, esas voces y la del propio Lluy también se habrían disipado de no ser por la tenacidad de su esposa, Elena González, periodista de Diario de Ibiza, que terminó el libro que Lluy no pudo acabar y que ha editado Edicions Documenta Balear. «Xicu debía saber que todas sus anotaciones y trabajo sobre los deportados baleares no se perderían en el olvido. Sabía que ella jamás lo permitiría. Si tenemos este libro es gracias a Elena, a su esfuerzo por rescatar de un cajón sus manuscritos, por materializar su último legado», explicó Romero. «Al trabajo excepcional de Xicu hay que sumar el coraje de Elena. No le debió resultar fácil. Junto a un gran periodista y profesional vivía una mujer extraordinaria, única, como ha demostrado con la edición de este libro. Poder leerlo se lo debemos a los dos. ´Els nostres deportats´ son dos cosas a la vez, complementarias: lo evidente es que se trata de una exhaustiva investigación sobre los baleares que pasaron por los campos de concentración y exterminio alemanes; pero es algo más, es una lección de fidelidad y de amor. Gracias, Elena», concluyó con voz rota, mirando a González, que escuchaba conmovida sentada en primera fila con la madre y los hermanos de Lluy. Serra recordó que el libro de Montserrat Roig ´Els catalans als camps nazis´ y el descubrimiento de que su tío había estado en un campo de concentración cambiaron la vida de Lluy, dedicado desde entonces a «reconstruir el drama de los ibicencos y formenterenses deportados, exiliados, víctimas primero de la Guerra Civil y después de la barbarie nazi», un asunto sobre el que nadie antes se había preocupado. «Fue Xicu Lluy quien hizo visibles aquellas víctimas, quien despertó nuestra memoria histórica», reivindicó Serra, que subrayó el compromiso de aquel «periodista admirable», su integridad y su rigor y cómo logró ganarse la confianza de aquellas personas que tanto habían sufrido para que compartieran recuerdos tan dolorosos. Gracias a esos vínculos de afecto y complicidad que estableció con las víctimas de la barbarie, Lluy recopiló numerosos documentos, fotos y relatos personales que «no se dan a cualquiera». Compromiso personal «Xicu Lluy no era un investigador de los que rebuscan entre papeles y archivos, sino de los de contacto directo con los testimonios y sus vivencias, como los buenos periodistas», explicó Serra. «No son relatos fríos y distantes, se nota una gran proximidad, un compromiso personal, una empatía indudable con los protagonistas y mucha implicación emocional con el drama que vivieron», agregó el director de Diario de Ibiza, donde Lluy trabajó y colaboró durante años. Luis Ruiz, del Fòrum per la Memòria d´Eivissa i Formentera, recordó a su vez la colaboración constante que prestó Lluy y su labor por recuperar e investigar el drama de personas que hasta entonces habían sido ignoradas por la historia. Incluso el piscolabis debió de ser del agrado de Xicu: Elena llevó tequila en su honor, aunque explicó que el que de verdad le gustaba era uno mexicano. «Aquí no lo hay», aclaró con un guiño. Hasta la madre de Lluy, Maria, brindó con tequila.


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