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19/12/2012 Diario de Mallorca Sebastià Sansó

Entrevista a Damià Duran Jaume

Damià Duran Jaume. Autor del ensayo "L´oci com a llenguatge de llibertat". Reconocido ya en 1978 con el Premi Ciutat de Palma, esta actualización del texto inicial viene a explicar las bases del ocio como principio fundamental de expresión en libertad. Pero el sistema capitalista en muchas ocasiones ha pervertido ese modelo para amoldarlo a sus necesidades, rompiendo con el ´lleure´ tradicional anterior a los años sesenta.
 
Habla claro desde el principio. Tal y como ya lo hiciera en 1978 cuando ganó el Premi Ciutat de Palma con "L´oci com a llenguatge de llibertat", un ensayo (ahora ampliado) sobre la evolución del tiempo libre, sus connotaciones y su manipulación por parte del sistema capitalista.
 
-¿Cómo se puede definir el ocio?
-Principalmente es la libertad que tiene el hombre en el momento en que empieza su tiempo libre. El ocio es el lenguaje de la libertad.
-¿Cómo surgió en 1978 la idea de este ensayo?
-En principio fue un documento de 180 páginas muy desarticulado que poco a poco ha ido cogiendo forma. Me basé en varias líneas de estudio para empezar. Una de ellas fue la búsqueda de palabras relacionadas con el ocio en el "Diccionari Català-Valencià-Balear", expresiones, refranes, locuciones... y las otras entroncan con la antropología, la psicología o el psicoanálisis.
-¿El ocio es juego?
-Sí, pero tiene otras implicaciones. El ocio es una conversación de sobremesa, cocinar por placer, es relación sexual. Si tu conciencia se siente libre y lúdica está en disposición de dar el salto cualitativo hacia el lleure.
-¿Ocio y ´lleure´ es lo mismo?
-Un término representaría la duración y el otro el aspecto moral y las necesidades individuales de placer.
-¿Cuándo transformó la publicidad nuestra forma de entender el ocio?
-La transformación se produjo a partir de la década de los 60, cuando cambiaron las estructuras comerciales y de producción. Desde entonces la sociedad se ha dejado llevar por las estrategias de propaganda, creándose una ruptura con el ocio tradicional.
-¿Pero el capitalismo no ha conllevado una mayor oferta?
-El capitalismo es agresivo; usa la producción industrial no para beneficiar al obrero sino para conseguir un mayor consumo. El principio de la libertad ha desaparecido y se ha transformado en una dependencia muy bien organizada.
-Suena a complot...
-La publicidad del ocio actualmente se basa en principios psicológicos. Existen estudios de empresas sobre las áreas cerebrales del placer y cómo utilizarlas en beneficio suyo. Al capitalismo le interesa que no conozcamos su poder para dominarnos.
-¿Es imposible resistirse?
-El problema es que no hay una asignatura que enseñe qué es el ocio y cómo hacer un buen uso de él. Eso crearía en los niños una conciencia crítica y saber cuándo te están manipulando.
-Pero esa intromisión también nos afecta a los adultos; es estructural
-Estructural y global. El mismo sistema lo justifica. Hoy la felicidad se paga, mientras que antes el ocio era en buena parte gratuito. Todo ello comporta asimismo la autodestrucción del sistema de cultura autóctona. Aceptar la modernidad ha significado perder la tradición, la artesanía del juguete por ejemplo, la cultura de los juegos locales, comarcales o del país.
-¿Si el ocio es positivo... por qué la palabra ocioso tiene un carácter peyorativo?
-En tiempo de los romanos, el otium pertenecía a las clases altas que tenían tiempo para dedicar a la filosofía, a leer, a jugar. Era como una tregua de bienestar entre guerras. Entonces tenía un sentido positivo, pero el cristianismo lo cambió todo. Ramon Llull, por ejemplo, solo habla del ocioso, no del ocio. La primera definición de nuevo en positivo no es hasta el siglo XV.
-¿El negocio es lo opuesto al ocio?
-Son opuestos pero al mismo tiempo complementarios.
-¿Cuál es el papel de la política en todo esto?
-Si uno no entra y no disfruta del ocio con unos valores personales sólidos es más manipulable y políticamente más dócil. Quien no tiene una conciencia clara de la libertad se dejará arrastrar por estrategias comerciales y políticas. Durante el franquismo se prohibieron identidades culturales del país que también afectaron evidentemente al lleure. La lengua propia es un valor de ese ocio y de libertad personal que actualmente está de nuevo en peligro.
-Si todavía nos falta mucho por aprender al respecto, ¿En qué nivel estamos ahora?
-Estamos en párvulos. Pero puede estar seguro que la ciencia del ocio nacerá tarde o temprano. Necesitamos más abstinencia.
-Eso suena a valor religioso
-Hay que saber consumir de forma responsable ese ocio a la carta que tenemos hoy. El sistema contemporáneo necesita consumidores para subsistir, supone dependencia y más trabajo, por eso hay que ser moderados. Moderar el consumo aumenta el placer. Pero eso también es perfectamente posible en una sociedad laica.
-Con internet y todas las nuevas redes sociales, ¿No tiene la sensación que el ocio es casi un secuestro en el que uno debe hacerse visible en todo momento?
-Existe el peligro de cada vez ser menos uno mismo. Es complicado cuando te cambian las piezas cada dos por tres.
 
 

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