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10/03/2012 El País Javier Martín

Las microeditoriales se quejan del precio y la burocracia El ISBN, que ha pasado de público a privado, no notifica por e-mail el registro de un libro

Minobitia y Sinerrata, dos pequeñas editoriales, han sufrido ya el paso del registro ISBN de manos públicas a privadas. El cambio, según ellas, aparte de una subida de precios ha supuesto un sistema engorroso y una mala atención a los libros virtuales ya que ni siquiera notifican por correo electrónico si el registro es correcto o falta algún detalle.
Valentín Pérez lleva editando libros desde 2006. Siempre como pequeño editor. “He trabajado con la Agencia del ISBN sin ningún problema hasta hace un año. El servicio era rápido y eficaz, y generalmente los funcionarios solían ayudarte ante los problemas que pudieras tener”.
Eso era antes. “En el actual sistema, se rellena el formulario online y si hay un error no te avisan. Ni siquiera envía un correo automático, sino que tienes que entrar tú cada cierto tiempo en la web a comprobar si ha habido un error".
En vista de los precios, Minobitia ha renunciado al ISBN de los libros virtuales. “Hemos optado por asignar ISBN solo a nuestros libros en papel, puesto que van al canal de librerías, porque el digital al menos lo publicamos en dos formatos digitales (ePub que es casi un estándar y mobiPocket, el de Amazon) y eso nos obligaría a solicitar tres número por cada libro, lo cual y dado lo bajas que son las ventas todavía de libros electrónicos y los precios bajos que solemos ponerles, nos supone tener que vender varios libros por formato solo para pagar su número ISBN”. La cifra se multiplicaría si además se añade el formato PDF, una versión para el móvil, otra para la tableta%u2026
Valentín Pérez protesta porque “se ha cedido la gestión de un servicio imprescindible para la comercialización del libro a uno de los agentes implicados (Federación del Gremio de Editores), lo que en la práctica supone que casi se convierta en un monopolio. Actualmente hay muchísimos pequeños editores que no están agremiados (entre otras cosas porque las cuotas del Gremio son muy elevadas para pequeños editores). Estos pequeños editores pueden sentirse discriminados frente a los sí agremiados. No hablemos ya de los autores-editores que antes podían editar su libro sin demasiadas trabas y ahora se encuentran entre otras cosas con una tasa excesiva de 45 euros”.
Pérez ve también competencia desleal: “Se está penalizando a quienes no están agremiados; que algo como el ISBN, de gestión pública hasta hace unos meses, se ceda a la Federación de Gremios de Editores sin concurso, sin publicidad, sin que nadie haya podido proponer otra cosa, no me parece bien, cuando se trata de algo que es imprescindible para todos”.
Amalia López, de la editorial Sinerrata, ha pasado de no pagar nada cuando el ISBN era público, a pagar 250 euros por el registro de cien libros, aunque este año será más caro. “Habrá que añadirle 300 euros en concepto de catalogación, que hasta 2011 estaba subvencionado”.
López también se queja del proceso telemático “engorroso”. “El formulario de altas está pensado para ediciones de papel y no es fácil rellenarlo adecuadamente para el caso de ediciones digitales, con el consecuente retraso en la validación (altas rechazadas por errores en el formulario, que hay que corregir y volver a enviar%u2026)”. Y pide que, ya que pagan, les envían por correo electrónico que las altas solicitadas han llegado a buen fin, o no.
El editor propone soluciones. “Dado que es lógico que cada formato tenga un número distinto deberían permitir el poder registrar el mismo título en formato electrónico una sola vez, y pagar por tanto una sola tasa. Lo ideal sería que el ISBN igual que utiliza prefijos para identificar a la editorial, al país, etc. tuviera un prefijo para identificar el formato. Ahora mismo el número en sí mismo no facilita ninguna información sobre el formato. Lo ideal es que en el propio número ISBN se pudiera identificar ya automáticamente en alguno de sus dígitos el formato del libro, lo cual facilitaría mucho el proceso de estos formatos a nivel de procesamiento de datos por ejemplo en tiendas virtuales.

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