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30/06/2009 Diario de Mallorca Lourdes Durán

De la tinta al bit

Las editoriales de Mallorca miran por el rabillo del ojo el imparable avance de la edición digital. Algunas ya anuncian para finales de año los primeros títulos ´on line´.
El avance de la tecnología digital es imparable. No hay producto que se salve. La industria editorial, rezagada con respecto a la musical y cinematográfica, apura máquinas. En la cadena de producción puede acabar cayendo algún elemento, aunque al libro en papel "le quedan muchos años", rezan los optimistas, los pragmáticos y también los románticos. Habrá que esperar cómo se desarrolla el hábito lector al pálpito de los nuevos formatos. Como apunta el escritor Ricardo Piglia: "El lenguaje escrito tiene un tiempo para ser descifrado que no se puede cambiar".
En Mallorca, aún no hay ninguna editorial digital, sólo atisbos de modificaciones en su adaptación a los cambios. Algunas de ellas, como la veterana Lleonard Muntaner quiere celebrar su decimoquinto aniversario con la edición digital de fragmentos de quince títulos de su fondo bibliográfico. Otras como Moll ya han dado un primer paso al acercamiento a los nuevos sistemas de edición al editar, unos meses atrás, el epistolario de Mossén Alcover %u2013dieciséis mil cartas%u2013 en un disco compacto.
"La edición digital plenamente será posterior. Hay que tenerla en cuenta para un futuro, pero creo que afecta más al mercado anglosajón, ya que en castellano hay muy pocos libros digitales que estén a la venta", señala Francesc Moll. Él contempla "con interés" los avances, aunque se mantiene tranquilo en sus reflejos. "Quedan unos años para ponernos al día", asegura.
Otro ritmo se impone Muntaner: "Sólo sobrevive, y perdona los términos darwinianos, el que se adapta y, hoy por hoy, no podemos dar la espalda a la realidad de la edición digital".
Sin embargo, algo preocupa por encima de cualquier otra consideración a este editor. "La edición digital es un mundo complejo y hay que asegurarse de que el que compra hace suya la adquisición. Estamos buscando una empresa que se dedique a dejar bajar el texto personalizado, tener el pdf. Estamos en el inicio", manifiesta.
Muntaner cuenta que Cedro, la asociación estatal que vigila los derechos del autor y del editor, pasó entre sus socios unas hojas para que se adhirieran y así evitar, o al menos controlar, el pirateo. "Con los libros es más fácil de controlar porque tienen un mercado más reducido y la industria no es tan potente como la del cine y la música".

Combinación

Pasar de la tinta al bit en exclusiva no es contemplado por casi nadie. Además para que se popularice la lectura on-line se requiere una perfecta combinación de programas y de equipos que tiente a los lectores.
"El mayor desafío para un editor que quiera digitalizar sus libros es cómo venderlos. Los requisitos técnicos no son grandes. Evitar el pirateo, las bajadas ilegales, está aún en pañales. Tenemos el ejemplo de Amazon que venden su e-book directamente vinculado a su web, pero aún no existe un sistema de protección", explica el ingeniero en Informática Martín Villafañe.
Este especialista cree que "cuando sea un negocio atractivo, se crearán empresas de protección, y no me extrañaría que se asociaran. El cambio de la Edad del Piedra del papel al soporte digital es una gran modificación", añade.
Precisamente es esta indefensión lo que más preocupa al editor de El Gall, Gracià Sánchez. "Albergo dudas como editor pequeño, ya que temo que nos ocurra lo mismo que a las discográficas pequeñas que han acabado desapareciendo en manos de los grandes sellos. Amazon es el que tiene el fondo más grande. Con la democratización de la red todos podrán editar, de acuerdo, pero a la vez favorecerá la creación de monopolios. Hay tantos millones de autores con sus webs que sólo llegarán al mercado, los más conocidos". Él, pese a las suspicacias, tiene parte de su fondo digitalizado al igual que los otros editores mallorquines consultados. La cuestión es no quedarse atrás.
Para Antoni Xumet de Edicions del Salobre la edición digital es un proyecto a medio plazo. "Aún no nos hemos puesto a investigar, aunque creo que van a convivir el formato papel y el digital. El libro en sí es un artefacto perfecto", opina.
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